Cumplimentando las exigencias de la cadena alimenticia
Actualmente, en los países desarrollados, vivimos en una era de innovación tecnológica y comodidad, donde damos por sentado un continuo suministro de alimentos de alta calidad (frescos, variados, a precios asequibles y en abundancia), si lo comparamos con la situación de hace 50 años.
Producir alimentos no es fácil y deben pasar por una cadena que empieza en el productor, sigue en el procesador, el distribuidor y llega hasta el consumidor final, y en cada paso hay que poner el máximo cuidado para que los alimentos no sean un riesgo para la salud.
En la naturaleza existe una abundancia de plagas y enfermedades, y muchas de ellas son potenciales contaminantes y perjudiciales para los productos agrícolas. Es por ello necesario utilizar los fitosanitarios en su justa medida, para controlar esas plagas y enfermedades que ponen en riesgo tanto la cantidad como la calidad de los alimentos. Es en esta fase de producción donde los fitosanitarios tienen un papel importante en la preservación de esa seguridad alimentaria.
Asegurado el suministro de productos agrícolas la preocupación y el interés está en producir alimentos seguros.
En Bayer, como compañía de I+D, somos conscientes de las nuevas necesidades de la moderna Agricultura, nuestra Investigación está orientada al desarrollo de productos que se adapten a los requisitos y exigencias de los legisladores, agricultores y consumidores.
En el caso de OBERON, representante de una nueva familia química de insecticidas, se ha conseguido dar un paso adelante, es un producto que combina la acción eficaz contra los insectos que atacan las cosechas con el respeto a los insectos auxiliares que ayudan a mantener a raya esas plagas perjudiciales.
Esta nueva generación de insecticidas que puede convivir con el uso de auxiliares y por tanto encaja en programas de Producción Integrada, serán los que tendrán más aceptación ya que van en la línea de combinar el control químico con estrategias de control biológico. De esta manera se producirán productos agrícolas donde una mayor eficiencia de los fitosanitarios se transforma en una menor carga de residuos.
Desde el punto de vista de los supermercados receptores esto es positivo, ya que se minimizan los residuos de fitosanitarios que inevitablemente están presentes como consecuencia de la producción agrícola.

